CHACABUCO PAMPINO FUNDACIONAL

Ubicada a 110 kilómetros de Antofagasta, esta oficina se emplazaba en un sector que antiguamente era denominado “cantón central” o “cantón boliviano” y se caracterizaba por ser una zona en donde las oficinas salitreras se encontraban adyacentes a la línea férrea. Ubicándose específicamente en el kilómetro 128 del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, en lo que hoy es la comuna de Sierra Gorda.

Este lugar llegó a albergar a más de 5 mil habitantes (entre los cuales más de 2 mil eran obreros), quienes vivieron entre 1924 hasta su cierre como campamento en 1938. La vida pampina en Chacabuco se desarrolla complementada y en dependencia a un conjunto de infraestructuras para la distensión y el esparcimiento de los obreros y sus familias, humanizando así un proceso marcado por la fuerza bruta y por la inclemencia del Desierto de Atacama, y que hoy son el testimonio como patrimonio material de esa vida social, que debe ser considerada desde su valor territorial, arquitectónico y social, como paisaje cultural”.

Chacabuco
Chacabuco

Chacabuco fue construido bajo los cimientos de otra vieja oficina llamada salitrera Lastenia. La planificación de este enclave, estructura de damero en base a calles, se pensó para que fuera autosuficiente.

“esto implicaba generar una estructura de campamento que se resguardara de las inclemencias del clima, con un cierre perimetral que lo mantenía protegido de la dirección del viento más desfavorable. Todos los muros del suroeste de la oficina, incluyendo sus viviendas paredañas de los obreros son un ejemplo notable de arquitectura ambiental, porque cortan el viento y generan un abrigo. Además, tienen una respuesta espacial al clima, encontrándose todos los elementos arquitectónicos ambientales de sistemas pasivos: Dobles techos, ventilaciones cruzadas, aislación del suelo, patio interior, treillage (sombras de madera) / espacios intermedios y otros elementos que brindaban una protección para el habitante”.

Puede hablarse de sistemas constructivos mixtos, pues si bien las casas de los administradores eran de pura madera, sistema Ballon Frame, la de los obreros eran de adobe. Estableciéndose una jerarquía que dispuso que las viviendas de los jefes superiores se emplazaran en el extremo norte del campamento y de ahí desciende hasta la casa de los obreros solteros al extremo sur.

Dentro de las instalaciones de Chacabuco, se construyeron una plaza (de 150 metros por lado) equipada con juegos infantiles y una retreta para que cada domingo las bandas locales animaran las jornadas de las familias pampinas, también se erigió un teatro y una filarmónica cuya estructura hoy son las más características de las postales de esta ex oficina, también se contó con una pulpería, canchas de fútbol, tenis, piscina, un hospital, una maternidad (compuesta de dos salas para enfermas, con dotación de 20 camas. Una sala para enfermedades infecciosas, separada, piso de cemento, iglesia, una escuela y un hotel. Un gran programa arquitectónico que habla de la calidad de vida social que se tenía en el enclave.

Chacabuco
Chacabuco

Siendo el teatro una de las obras más emblemáticas del conjunto. De 750 mts2, tres pisos, destaca por su belleza arquitectónica y lo convierte en el polo de atracción principal junto al edificio de la filarmónica para el desarrollo social de la vida pampina. Se ha estimado que su construcción no sólo fue digna y apropiada a sus fines, sino de gran calidad, por el uso abundante de madera en interiores con añadido de policromías y el proporcionado y generoso espacio interior, ventilado en el centro de la sala mediante una escotilla, protegida por elementos de madera entrecruzados. Que al igual que la casa del administrador posee los sistemas de mecanismos pasivos como dobles techos, lucarnas, los corredores perimetrales, las ventilaciones cruzadas para las cubiertas, que pueden ser contempladas en otros edificios públicos como la pulpería.

El estilo arquitectónico del teatro es considerado por los arquitectos como: ecléctico, es decir, funcionaba distintos estilos que lo hacían armonioso con el desierto.

La construcción de Chacabuco se llevó a inició el año 1922 y tuvo un coste de un millón de libras esterlinas. Las obras estuvieron a cargo de la empresa Anglo Nitrate Company Limited, cuyo principal dueño era el empresario de orígen austrohúngaro Pascual Baburizza.

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Iniciativa financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional por un monto de $29.827.920, FNDR 8% línea Cultura, año 2024, aprobados por el Consejo Regional de Antofagasta